lunes, abril 21, 2008

Hell Desk

Cansado, agotado, hambriento y sediento. Canuto tenia un par de décadas sin sentirse así. Después de todo, estaba muerto, y comer no era mas que un recuerdo.

Un recuerdo que lo obligaba a seguir con su chambita de psicopompo, o guía de nuevos muertos.

En ocasiones anteriores, había regresado con los vivos después de un periodo casi vacacional. Moría, trabajaba un tiempo como mil-usos en el inframundo, juntaba su lana y compraba su boleto de regreso. Usualmente elegía años en los que la mortandad seria poca, y la moral entre la gente próxima a fallecer era alta. Inicio su anterior vida poco antes de 1914 (su llegada una de las dos profecías que un tal Russell llego a acertar, la otra fue el resultado de un juego de piedra papel y tijeras, juego que nombro amoral y satánico cuando se le pido la revancha). La Catrina aun se encargaba de la mayoría de los asuntos relacionados con guerras y guerrillas, así que la carga laboral no era tanta ni tan pesada.

Las primeras dos guerras mundiales terminaron con esa paz en los sepulcros. Eso, y la penicilina.

Ahora Canuto tenia mucho que hacer. Aun después de automatizar el sistema de recolección de almas y de ponerle un nombre muy, muy chido y fácil de recordar, Izanami siempre traía algún caso que el tenia que atender *personalmente*.

"Hey! Tengo un caso de vida o muerte!" decía risueña, como si ella hubiera sido la primer persona en descubrir la ironía*. Canuto pretendía no escucharla, a ella no parecía importarle. "O debería decir de 'vida artificial o muerte'? En fin, como tu eres el que sabe manejar computadoras, tienes que venir."

"Saber manejar computadoras". En la mente de Izanami, esa frase significaba que Canuto podría desde conectar un cable suelto de teléfono, hasta hacer un emulador del Corazón de Oro para su perrogami 2501. Canuto simplemente se levanto y fue a ver que demonios quería. No se puede discutir con la muerte.

*En realidad había sido su hermano Xolotl quien descubrió la ironía, pero a el nadie lo pela.

martes, marzo 04, 2008

Cuervos tokiotas

No hay necesidad de ser un físico, o un biólogo o un medico o un especialista en materiales para entender lo que pasa cuando un ser humano acelerado a cosa de 45mt/s entra en contacto con una calle pavimentada. Para aquel par de personas que no estén familiarizadas con la fuerza de la gravedad, de la dureza del pavimento o con los seres humanos solo queda decirles que no es un evento agradable. Cada molécula que conforma el cuerpo se ve en necesidad de cambiar de posición repentinamente, estallando paredes celulares, capilares, intra y endodérmicas. La sangre se licua, los huesos se rompen, el cerebro se apaga.

No se sobrevive a una caída así. Tanaka así lo suponía. No se tiro del edificio para sobrevivir. Se tiro para terminar con todo, de la manera mas eficiente, y mas indolora. El sistema nervioso debería de haberse bloqueado al menos, Tanaka había escuchado algo al respecto en un documental sobre decapitaciones rituales. Si, un salto desde un enorme edificio debería ser suficiente.

Entonces que es este dolor, este seco, estridente, perpetuo dolor que siente en cada poro de su ser*?

-"Eh, disculpe. Uh, sr. Tanaka?"

El dolor, el dolor! Una anciana voz se escucha en su cabeza, pero no logra entender que dice. Sera una alucinación? Algo generado en su moribundo cerebro?

-"Sr. Tanaka!"

La voz, la voz es real. El dolor también.

-"Si... si." Se escucho decir. Reconoció su voz, pero se sentía diferente, como si fuere una grabación.

-"Si, Sr. Tanaka. Mi nombre es Canuto, de la brigada de recolección especial de ALMAS. Temo informarle que tenemos un ligero problema con nuestro servicio automatizado de recolección de entidades he impresiones ectoplásmicas"

"Que quiere decir? Que estoy muerto y me recolectara para el infierno? No me diga que Enma-sama también existe!" La voz de Tanaka sonaba oxidada, histérica, cínica.

"Eh, Si, No, ese no es mi trabajo, y Si, el Sr. Enma por supuesto que existe, aunque dudo poder presentárselo." Canuto caminaba alrededor del cadáver, asegurándose de no mancharse los zapatos con licuado de gente. "No se preocupe, usted definitivamente esta muerto. No puedo decir que fue la forma mas creativa de perder la vida, o la mas razonable, pero rara vez falla. Por lo menos no se tiro a un tren, así no tengo que buscarlo por partes."

"Que... que sera de mi? Iré al infierno, verdad? O regresare como un espíritu?"

"Uh? No, nada de eso. Usted no cumple los requerimientos para eso. Solo voy a archivar una copia de sus memorias y a darle una reparacion rapida. Al menos dejarlo util"

"Util?"

"Asi es. En su estado actual no es mas que un estorbo en el no-mundo. Le digo, escogio una manera de morir muy efectiva, pero demasiado violenta. Seguramente tiene algun dolorcito por eso, no?."

"Dolorcito! Imbecil!"

"Hey, yo fui quien tuvo la ideota de estrellarse en el piso? Solo vengo a hacer mi chamba y a hacerle platica en lo que se arregla el desperfecto. Ah, y a asegurarme de que no sufriera mas de lo debido. A que cabeza la mia, ya ve? Por platicar se me olvido darle anestesia!"

El japones es un idioma que depende demasiado de la infleccion y del estatus para insultar de manera convincente. Tanaka no logro insultar a Canuto cuando este le dijo que se le olvido de la medicina, ni cuando sentía como sus frías manos reorganizaban pobremente sus fantasmales huesos. Tampoco logro insultarlo a satisfacción cuando este se detuvo a mitad de la operación para contestar el teléfono, ni cuando un grupo de cuervos aprovecharon el descuido del anciano para desayunar suicida.

Cuando Canuto dejo de informarle a Izanami que si, todo estaba bien y que no había de que preocuparse, no quedaba nada de Tanaka, mas que su eterna culpa y su eterno dolor.





*Ser que, por simples razones mecánicas, también incluye un pollock pintado en tonalidades principalmente carmesí.

miércoles, febrero 27, 2008

Jump!

Tanaka se encontraba en una situación sin salida. Tanaka tenia la certeza que terminaría en un santiamén (expresión judeocristiana para denotar algo que termina apenas al comenzar) pero eso no hacia la situación mas llevadera ni le entregaba nada de esperanza. El sabia que el es el único culpable, que nadie lo había obligado a esta situación.

El fue quien dejo que el pachinko fuera su adicción
El fue quien gasto todos sus ahorros en cigarros y canicas de metal
El fue quien pidió prestamos que no podría pagar, a quien se cobraría no con cárcel o embargos, sino con humillación publica y extremidades corporales.

De todo eso fue capaz Tanaka. De muchas otras cosas no fue capaz.

No fue capaz de ver a su esposa sufrir su perdida de honor, así que le corto el cuello.
No fue capaz de prever como sobrevivirían sus hijos, así que los asfixio con una almohada.
Afortunadamente para sus padres, no fue capaz de ir a su aldea a liberarlos de la vida y la pena. Estaba muy ocupado en subir el edificio mas alto de su área.

Los primeros 20 pisos los subió en elevador. No tenia prisa, y asesinar a su familia no requirió tanta fuerza como cobardía. Los últimos tres pisos los tomo por la escalera. Llego al techo tragando desesperadamente saliva, flema, sudor y bocanadas de smog matutino. Descanso fumando. Se encontró buscando un marca que le dijera si estaba permitido fumar, y no dio con la ironía del asunto.

Descansado, con el ultimo esfuerzo subió la barda antisuicidios. Micras después se encontraba camino al pavimento, 23, 22,19 pisos abajo. Una situación sin salida. En segundos seria una mancha en el pavimento, una mancha a algunos metros de ese viejo barbón en parca que parecía estar saludándolo.

No parecía, lo estaba saludando. Sonriendo una sonrisa de alguien que viene a solucionar problemas, una sonrisa de plomero.Tanaka instintivamente trato de devolver el saludo con una reverencia, a 54 m/s.